jueves, 3 de julio de 2008

CONTEXTO CINEMATOGRAFICO

La idea de llevar “Conversaciones con mamá” a la pantalla grande surgió antes de la gran crisis argentina ocurrida en el 2001. Hasta entonces se contaba con aproximadamente con $900.000 más el crédito que se había solicitado al INCAA de $500.000. Este dinero resultaba suficiente con el poder adquisitivo de la moneda antes de la devaluación. Pero luego de la crisis el dinero no alcanzaba para la realización por lo que se necesitó recurrir a otro tipo de financiación.
La industria del cine se vio afectada por el derrumbe económico y la devaluación del peso. Pero al restablecer la autarquía del INCAA, devolviéndole la facultad de administrar y disponer de la totalidad de los recursos que le corresponden de acuerdo a la ley, esta entidad estimula a la industria cinematográfica permitiendo, por medio de la entrega de créditos y subsidios, la realización de los proyectos que estaban en pleno desarrollo. Este es el caso de “Conversaciones con mamá”, que luego de unos meses de espera recibió la respuesta positiva sobre el crédito solicitado.
Argentina arrastra una caída económica, desocupación y pobreza récord, que ha generado un cambio en las relaciones sociales y la eclosión de protestas, a las que se han sumado vastos sectores de clase media.
La crisis económica argentina está en el trasfondo de la cinta, pero el director decidió quitarle importancia. Jaime es una persona sin trabajo con más de cuarenta años, por lo tanto tiene un problema. Gregorio es un jubilado que reclama por el aumento de la pensión. Si bien los dos personajes masculinos se ven afectados por la crisis en la que se encuentra el país y su accionar se debe a ella, el verdadero conflicto que los moviliza es la soledad que sienten interiormente. Síntoma que caracteriza a los sujetos de la sociedad individualista moderna. El director reflexiona: “Escribo esto y no puedo escapar del contexto en el que vivo... La crisis que afecta a los tres personajes es universal. Cualquiera se reconoce”.


La crisis que se vivió en Argentina durante los años 2001 y 2002 dio lugar a varias producciones que buscan documentar por medio de historias de ficción sencillas como esta situación lleva a la pobreza a las clases medias. Los cineastas argentinos buscan reflejar y analizar desde distintos ángulos lo que nos pasó, lo que nos pasa y lo que nos puede pasar abriendo otro espacio de reflexión sobre la crisis.

Durante esos años y a pesar de la crisis, se produce el incremento notorio de estudiantes en las escuelas de cine, estatales y privadas; suceso que continúa hasta la actualidad. Así como también aumenta el número de las producciones de bajo presupuesto ya sean largometrajes, cortometrajes y documentales y el surgimiento de nuevos directores que tienen la necesidad de contar lo que pasa en el país y de interpretar la realidad a través del cine. En Argentina hay una formidable vocación por la producción artística y en particular por el cine.

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